Japón tiene previsto invertir 3 billones de yenes (20.300 millones de dólares) en los próximos 15 años para subvencionar la producción de hidrógeno más limpio, con el objetivo de reforzar las asociaciones con el sector privado para desarrollar la cadena de suministro nacional de hidrógeno, según informó Nikkei Asia el 30 de enero. El gobierno japonés pretende subvencionar la diferencia de costes de las empresas que produzcan formas más limpias de hidrógeno, es decir, hidrógeno "verde" o "azul". Japón pretende fijar un límite máximo de 3,4 kg de emisiones de dióxido de carbono (CO2) durante la producción por 1 kg de hidrógeno para las empresas que quieran optar a la subvención. La importante subvención se financiará con los bonos soberanos de transición para la transformación verde (GX) de Tokio, y entre los beneficiarios previstos se encuentran tanto los productores nacionales de hidrógeno como las empresas que lo importen. Los beneficiarios deberán comenzar a suministrar hidrógeno antes del año fiscal 2030 y tendrán una duración de diez años.
La fabricación de hidrógeno verde implica la utilización masiva de energía renovable, mientras que la producción de hidrógeno azul requiere además el costoso procedimiento de captura y almacenamiento de carbono (CAC), lo que conlleva unos costes de fabricación mucho más elevados para ambos en comparación con el hidrógeno gris producido utilizando combustibles fósiles. El plan de subvenciones de Japón sigue la estela de medidas de incentivo similares aplicadas en la UE y Estados Unidos. En la UE, los productores de hidrógeno renovable pueden disfrutar de una prima fija por kilogramo de hidrógeno a través del programa de subastas del Banco de Hidrógeno de la UE. Del mismo modo, sus homólogos estadounidenses se benefician de lucrativos créditos fiscales ofrecidos por la Ley de Reducción de la Inflación (IRA). El plan de subvenciones de Japón se ajusta a su ambicioso objetivo de aumentar el suministro nacional de hidrógeno en 50% desde el nivel actual a 3 millones de toneladas anuales en 2030, antes de alcanzar los 20 millones de toneladas anuales en 2050.
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