Brasil ha logrado captar 2.000 millones de dólares en su primera emisión de bonos "verdes", lo que supone un paso importante en el establecimiento de una referencia para el mercado privado y el apoyo a los objetivos de sostenibilidad del Gobierno, según informó Reuters el 13 de noviembre. Los bonos a siete años, con un rendimiento del 6,5%, recibieron una fuerte demanda, y la cartera de pedidos alcanzó casi los 6.000 millones de dólares. El Ministro de Finanzas, Fernando Haddad, destacó la importancia de la operación, señalando que el diferencial era comparable al de los países con grado de inversión.
A pesar de las recientes mejoras en la calificación crediticia por parte de agencias como Fitch y S&P, Brasil aún no ha recuperado el grado de inversión que perdió en 2016 en medio de los desafíos económicos y la agitación política. Los bonos verdes, vinculados a criterios medioambientales, sociales y de gobernanza (ESG) y con vencimiento en 2031, se emitieron en dólares. La operación, liderada por los bancos Itau BBA, JPMorgan [JPM:US] y Santander [SAN:SM], se alinea con las iniciativas medioambientales del Presidente Lula. Se espera que los fondos recaudados apoyen el Fondo Climático de Brasil, gestionado por el banco estatal de desarrollo BNDES, como parte de un esfuerzo más amplio para mejorar la posición medioambiental del país y atraer inversiones a través de medidas como un mercado regulado de créditos de carbono.
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